Atalanta-Inter 0-0: El equipo de Inzaghi podría perder el liderato


Ocasiones y emociones pero ningún gol en Bérgamo. El Milán ya puede quitarle la primacía al equipo de Inzaghi

Lluvia de oportunidades, paradas espectaculares, buenos partidos y derroches dispersos, pero al Bérgamo le falta el invitado más importante de la fiesta: el gol. Ni el Atalanta, valiente pero penalizado por demasiadas ausencias, ni el Inter, autoritario como saben ser siempre, marcan. Los campeones italianos siempre la habían metido en los últimos 39 del campeonato y esto hace que el marcador sea muy inusual. Este divertido 0-0, en definitiva, podría alegrar a Gasp, pero no desespera al Inter, que interrumpe un camino pavimentado por ocho victorias consecutivas. Ahora el Milan podrá remontar en lo más alto con un partido más, pero el equipo de Inzaghi sale bien parado de uno de los partidos más complicados a domicilio de la segunda vuelta.

opciones

Entre los casos y lesiones probables de Covid, a Gasperini le faltan siete: Toloi, Maehle, Hateboer, Gosens, Ilicic, Malinovskyi y Zapata. El técnico del Atalanta también es revolucionario en la táctica: 4-2-3-1 con Djimsiti de lateral derecho, Demiral-Palomino centuriones centrales, Pezzella por la izquierda, De Roon y Freuler mediocentro bisagra y el trío Pessina-Koopmeiners-Pasalic por detrás de Muriel. Los restablecidos Sportiello, Zappacosta y Piccoli amplían un banquillo formado en más de la mitad por jugadores nacidos a partir de 2001. Simone Inzaghi, tras los 120′ del miércoles que le dieron la primera copa de la temporada, necesita tomar precauciones y dar respiro aquí y allá: así en defensa aparece D’Ambrosio por el exprimido De Vrij, por la derecha Darmian hace atrapar a Dumfries su aliento y en ataque hay Sánchez liberado de la jaula junto a Dzeko, con Lautaro fuera de los titulares.

el comienzo

Incluso con este nuevo conjunto, el Atalanta sigue siendo el mismo y llega con la vehemencia de siempre: la presión es alta, intensa, con el ya famoso duelo cuerpo a cuerpo. Así, el gol en el centro del campo se vuelve estratégico: Koopmeiners intenta mantener a raya a Brozovic, mientras Freuler y De Roon levantan sus antenas sobre Barella y Calhanoglu. Pero incluso el Inter ahora es tan sólido que ya no se desvía del camino principal: incluso en noches como estas, difíciles por la intensidad de los rivales, quieren salir de su propia área con fraseo, aunque sea un poco post-. niebla Supercoppa es casi natural. Donde falta brillantez, se necesita calidad: cuando logran salir con el balón, los nerazzurri saben acercarse peligrosamente a las paredes enemigas. No es casualidad que el Inter tenga las mayores oportunidades de la primera mitad: Dzeko desperdicia la cabeza, en un centro de Brozo, y luego el pie, sin servir a Darmian, mientras que un derechazo de Sánchez desde una posición muy invitante lleva a Musso a un milagro del instinto (incluso si antes hubo una falta no pitada). La Diosa, en cambio, avanza con la audacia habitual, pero falta el último paso para entronerar el balón, también porque los tres defensores de Inzaghi siempre pisan el suelo en el momento adecuado. Al fin y al cabo, al principio bastante equilibrado, no araña a ninguno de los dos ansiados duendes latinos: tanto Muriel como Sánchez han tenido mejores veladas.

la recuperación

La segunda fracción se abre con una gran oportunidad para Gasp: la presión sistemática sobre Brozo finalmente da buenos resultados y el balón recuperado llega luego a los pies de Pessina, también gracias a un desliz de Barella. El pie no es el correcto, pero la diestra del azul no entra en la red solo porque Handanovic sale genial: también sentirá el aliento en la nuca de Onana, el futuro portero nerazzurro, pero en determinadas ocasiones el esloveno las manos grandes aún marcan la diferencia. La ocasión atalantina es la señal de que la balanza es muy frágil y se necesita muy poco para inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. Tras una jugada imperial de Dzeko, en la que Pezzella se sacrifica para adelantarse a Darmian con la portería vacía, Inzaghi llama a la caballería. Triple cambio: Dumfries-Vidal-Correa por Darmian-Calha-Sánchez. Las nuevas fuerzas se dejan sentir, y cómo: el holandés, de cabeza, regala a Dzeko otro buen balón de la tarde, quizás el más fácil. Sin embargo, Edin, que se dedica solo a toda la defensa de Gasp, es mucho menos frío de lo habitual frente a la portería. Luego es el otro debutante, Vidal, el que ensucia los guantes del excelente Musso desde la distancia. Al otro lado del campo, Handanovic hace el resto: ataja con otra superintervención a Muriel que, al contraataque, le quita el balón a un Bastoni sin aliento y centra muy bien. Luego Samir repite sobre Pasalic, durante todo el partido un mosquito en el área del Inter. El último destello de la carrera, sin embargo, está en unos pies que no te esperas: D’Ambrosio, desmarcado al final del partido por el talón de un ilusionista de Barella, no es el hombre más indicado para convertir en oro la última oportunidad. Esta tarde la pelota simplemente no quiere entrar.


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