En Alemania, una recuperación económica «decepcionante» por escasez

Alemania, la economía más grande de la UE, esperaba una fuerte recuperación en 2021, pero eso sin contar la escasez en la industria y la continuación de la crisis sanitaria que han frenado el crecimiento, colocando al país detrás de sus vecinos europeos.

El país experimentó un decepcionante aumento del 2,7% en su PIB el año pasado, según cifras provisionales publicadas el viernes por la Oficina Nacional de Estadística Destatis.

“Las altísimas expectativas puestas a principios de 2021 en la economía alemana solo se han cumplido parcialmente”, subraya Fritzi Köhler-Geib, economista jefe del banco público KFW.

“El año 2021 fue muy decepcionante para Alemania”, resume para AFP el economista Carsten Brzeski, del banco ING.

Inicialmente optimistas, las previsiones de crecimiento se han revisado continuamente a la baja en los últimos meses.

En cuestión: “el aumento de la escasez de suministro” de componentes industriales y materias primas, “la cuarta ola de Covid-19” y “un nuevo reforzamiento de las medidas sanitarias”, comentaron economistas de Destatis durante una conferencia de prensa.

La creación de valor agregado se mantuvo «2,1% por debajo» del nivel previo a la pandemia, agregaron.

Durante el año de pesadilla 2020, el país tuvo daños limitados, en comparación con el resto de la UE, con una recesión de “solo” 4,9% (o 4,6% en datos ajustados por efectos de calendario).

A Berlín le está yendo peor esta vez que a muchos de sus vecinos, mientras que el crecimiento promedio esperado en la UE es del 5%, según las últimas proyecciones de la Comisión Europea, con aumentos al 6,5% en Francia o al 6,2% en Italia.

“Alemania probablemente no alcanzará el nivel previo a la crisis antes de fin de año”, observó el viernes Martin Wansleben, presidente de las cámaras de comercio e industria alemanas.

– Escasez duradera-

Además del regreso de las restricciones sanitarias que afectan especialmente al sector servicios, la industria, motor de la actividad, está sufriendo las consecuencias de la crisis global de la cadena de suministro que se está afianzando con el tiempo.

Resultado: en el cuarto trimestre, el PIB alemán volvió a caer, tras dos trimestres de crecimiento, según Destatis, que comunicará su estimación a finales de mes.

La industria del automóvil sufre particularmente por la falta de semiconductores. El sector sufrió otro año oscuro en 2021, con registros que bajaron un 10,1% en comparación con el nivel históricamente bajo de 2020.

En 2021 y 2022, esta escasez debería conducir a una pérdida total de 100.000 millones de euros para la industria alemana, estimó el jueves la organización sectorial BDI.

Están alimentando una inflación récord, también impulsada por el aumento de los precios de la energía.

– Necesidad de inversiones –

La situación no es la ideal para el gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz, aliado de ambientalistas y liberales, que planea inversiones masivas para modernizar y ecologizar la economía.

Sin embargo, «la situación de la industria se ha estabilizado en los últimos meses», con una mejora en la moral de los empresarios, observó este viernes el Ministerio de Economía.

Durante 2022, la inflación “debería moderarse a medida que la situación en términos de precios de la energía se alivie y la escasez de bienes intermedios se reduzca gradualmente”, agrega.

El instituto Ifo pronosticó recientemente un crecimiento del 3,7% para este año.

Alemania también puede contar con una tasa de desempleo baja, del 5,2 % en diciembre, cerca de sus niveles más bajos, y con finanzas sólidas, a pesar de dos años de crisis sanitaria.

El Estado federal ha contraído así 24.800 millones de euros de deuda menos de lo previsto para gestionar la pandemia en 2021, anunció este viernes el Ministerio de Hacienda. Berlín pudo aprobar a finales de año una ampliación presupuestaria de 60.000 millones de euros, destinados a inversiones a favor del clima en particular.

El déficit público se mantuvo contenido en el 4,3% del PIB, como en 2020, el primer año desde 2014 en el que Alemania rompió con el dogma del equilibrio de las finanzas públicas (“Schwarze Null”).

El ratio de endeudamiento, en torno al 70% del PIB, es «inferior al del resto de países industrializados del G7», saludó el ministro de Hacienda, Christian Lindner, quien reafirmó su deseo de reconectar en 2023 con la «Schuldenbremse» (freno a la Deuda), que prohíbe cualquier deuda federal nueva que supere el 0,35% del PIB.


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