Por qué debes entrenar a tu gato – y cómo hacerlo

La pandemia impulsó un aumento de propietarios de mascotas por primera vez y de personas que adoptan cachorros y gatitos. Mientras que incluso los propietarios sin experiencia esperan que un nuevo cachorro necesite algo de adiestramiento, la gente rara vez piensa que lo mismo se aplica a los gatitos.

Pero, al igual que los perros, los gatos necesitan apoyo para adaptarse a la convivencia con nosotros. Unas formas sencillas de adiestramiento pueden ser buenas para su bienestar.

En comparación con los perros, los gatos comparten relaciones históricas diferentes con los humanos. Los gatos nunca han sido criados selectivamente para mejorar su capacidad de cooperar y comunicarse con nosotros, ni para desempeñar funciones de trabajo como el pastoreo, la caza o la vigilancia. Pero las investigaciones demuestran que pueden reconocer y responder a nuestras sutiles señales sociales y ser entrenados para realizar tareas similares a las de los perros.

Sin embargo, es poco probable que necesitemos que un gato «camine bien» con la correa, o se instale tranquilamente en el bar. Y los gatos suelen necesitar menos apoyo que los perros para dominar el entrenamiento para ir al baño: suele bastar con proporcionarles la bandeja sanitaria adecuada.

Pero nos perdemos un truco si sólo pensamos en adiestrar a las mascotas para hacernos la vida más fácil. Mi colega Daniel Cummings, de la organización benéfica para animales Cats Protection, y yo, sostenemos que también hay muchos beneficios posibles para el gato. En un refugio de realojamiento, por ejemplo, el adiestramiento puede ser una herramienta útil para aumentar los comportamientos exploratorios de un gato, sus reacciones positivas hacia las personas y quizá incluso sus posibilidades de ser adoptado.

En casa, podemos utilizar técnicas sencillas para ayudar a los gatos a sentirse cómodos en un transportín, a acostumbrarse a los viajes en coche, así como a tolerar que les acicalen y a recibir exámenes y tratamientos sanitarios básicos. Este entrenamiento también puede ayudar a los gatos a afrontar mejor las visitas al veterinario.

Lo que funciona

Los gatos no nacen con una afinidad innata hacia los humanos y deben ser expuestos a un trato suave y cálido desde las dos semanas de edad para que aprendan que somos amigos y no enemigos. Hay pruebas limitadas de que los gatos más jóvenes están más atentos a nuestras señales sociales, lo que podría significar que son más susceptibles de ser adiestrados. También hay que jugar con los gatitos utilizando varitas de gato o juguetes de caña de pescar para que aprendan a no atacar nuestras manos o pies.

Los castigos, como los gritos, la manipulación brusca o el uso de un chorro de agua, pueden inducir estrés y comprometer la calidad de las relaciones entre el dueño y el gato. Utiliza siempre el refuerzo positivo (como las golosinas y los elogios). No sólo es la forma más eficaz de adiestrar a las mascotas, sino que también es mejor para su bienestar.

Las técnicas basadas en la recompensa pueden ser una forma excelente de enseñar a un gato a entrar en un transportín por sí mismo o a sentarse tranquilamente mientras le aplicamos el tratamiento antipulgas. Algunos gatos muy amistosos y motivados por la comida pueden disfrutar si se les enseña a chocar los cinco, o a sentarse o girar.

Pero los gatos suelen estar menos motivados que los perros para prestarnos atención o hacer lo que les pedimos, sobre todo en situaciones en las que no se sienten cómodos. Estos factores pueden explicar las elevadas tasas de abandono en los estudios que implican el adiestramiento de los gatos para que presten atención a las señales sociales humanas.

Es importante que nos aseguremos de que el gato está en un lugar en el que se siente a gusto cuando emprendemos cualquier entrenamiento con él. Asegúrate siempre de que el gato tiene la opción de alejarse o de terminar la sesión cuando lo desee e intenta darle un descanso si parece estar incómodo. Los signos que hay que buscar son que el gato aparte la cabeza, que se lama la nariz, que mueva la cabeza, que levante la pata, que se acicale de repente, que parezca encorvado o tenso, que mueva la cola y que tenga las orejas giradas o aplastadas.

El gatito se escapa de su transportín
Recuerda que el adiestramiento debe hacerse en pequeños pasos.
alenka2194/Shutterstock

He aquí cómo enseñar a tu gato a entrar en un transportín y a acomodarse en cinco sencillos pasos:

1. Atraerlo a una manta

En un lugar donde tu gato ya se sienta seguro, enséñale a
a instalarse en una manta. Hazlo atrayendo al gato a la manta con comida.

Recompensa al gato por permanecer en la manta con más golosinas, caricias o elogios verbales, según lo que más le guste a tu gato. Dale golosinas a la altura de la nariz para animarle a sentarse, y luego dale golosinas a la altura del suelo para animarle a agacharse y, finalmente, a tumbarse en la manta.

2. Introduce el transportín

Una vez que tu gato haya dominado el primer paso, coloca la manta en el fondo del transportín
con la tapa quitada. Repite los mismos pasos de atracción y recompensa.

3. Tómatelo con calma

Cuando tu gato esté felizmente descansando sobre la manta en el transportín, coloca la tapa en la parte superior del transportín (sin fijar la puerta) y repite el proceso de atracción y recompensa.

4. Deja que tu gato marque el ritmo

Después de que tu gato haya entrado felizmente en el transportín y se haya acomodado en su interior, coloca la puerta del transportín, pero mantenla abierta al principio, para que no se sienta atrapado de repente dentro. Permítele salir del transportín cuando quiera y utiliza golosinas para animarle a volver a entrar. Con pequeños movimientos, empieza a cerrar la puerta ligeramente y luego ábrela de nuevo, dándole cada vez una golosina. Hazlo poco a poco hasta que la puerta pueda cerrarse del todo (al principio sólo durante unos segundos) mientras el gato sigue estando cómodo. Dale al gato golosinas a través de la puerta cerrada.

5. Ya casi está

Trabaja para que el gato esté en el transportín con la puerta cerrada durante períodos más largos, añadiendo unos segundos más cada vez. Sigue recompensando al gato lanzando golosinas a través de los lados o de la puerta del transportín, aumentando gradualmente el tiempo entre cada entrega de golosinas. Cada sesión de adiestramiento no debería durar más de unos minutos en total, y algunos gatos pueden preferir sólo una sesión al día. Es posible que se necesiten muchas sesiones y muchos días o semanas antes de completar este último paso.


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